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(Español) Mictlán de Joan Fontcuberta, fotolibro edición especial

(Español) Mictlán de Joan Fontcuberta, fotolibro edición especial

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En su exploración de la fotografía en conexión a valores de verdad y memoria, Joan Fontcuberta viene desarrollando en los últimos años el proyecto Trauma, un viaje poético y conceptual buceando en archivos históricos fotográficos. En ellos Fontcuberta se interesa por aquellas imágenes en estado traumático, imágenes enfermas debido al deterioro causado por la humedad, el moho o los microorganismos. Imágenes que se encuentran en el último suspiro de la representación, reducidas a huellas fantasmales en las que el recuerdo desfallece: quebrantado su vínculo con la realidad, la información visual se pierde y su condición de documento se desvanece.

En 2019 Fontcuberta acudió a una selección de archivos mexicanos y realizó más de un millar de tomas a partir de desvencijados negativos de vidrio. En esta suite mexicana, bella, trágica y sombría, asoman todavía fulgores de la historia del país: la Revolución, los hitos dramáticos, las personalidades públicas, la vida social y familiar… El conjunto de esos registros gráficos abarca desde retratos de Francisco Villa y Emiliano Zapata y ejecuciones hasta bodas y bautizos y fotos de identidad, desde el folclore y las tradiciones hasta el patrimonio paisajístico y monumental. Nos confronta así a un mosaico de situaciones y géneros, del álbum familiar al fotoperiodismo, de la fotografía científica a la pornográfica, que da cuenta de la textura de las narrativas sociales e históricas, pero que, por otro lado, permite extrapolar metafóricamente la ancestral cosmología del Mictlán. A través de nueve cuadernos se evocan las nueve etapas del inframundo que el muerto debía recorrer para superar cada una de las pruebas específicas y proseguir avanzando hasta logar alcanzar el reposo eterno. En ese recorrido el cuerpo se va descarnando hasta liberar al alma por completo, en un proceso que sugiere la progresiva desmaterialización de la propia fotografía.

 

 

“MICTLÁN es una joya experimental que cristaliza en un original libro de artista, impreso en una edición firmada y limitada a 100 ejemplares. Se presenta en un estuche de amate y el cuerpo consta de nueve pliegos, cada uno con un tipo de papel diferente: kraft, mantequilla, revolución, educación, bond, estraza, mina gris, entre otros. El diseño gráfico ha corrido a cargo de Ramon Pez, que se ha superado en una de sus más brillantes realizaciones.”

Joan Fontcuberta

 

 

Además, el fotolibro incluye el ensayo MICTLÁN una hautología fotográfica escrito especialmente para el libro por el autor.

Mictlán es un fotolibro publicado por INFRAMUNDO, en un trabajo de colaboración entre Joan Fontcuberta con Ramón Pez y Ana Casas Broda, el valioso apoyo de Ricardo García Caballero y el equipo de Hydra.

INFRAMUNDO es un proyecto creado en México basado en la intersección de experiencias en la producción de fotolibros, experimentando con diferentes herramientas narrativas, procesos híbridos y prácticas colaborativas.

INFRAMUNDO es un proyecto de HYDRA creado por Ana Casas Broda y Ramon Pez.

 

 

Te invitamos a adquirir uno de los 100 ejemplares de la edición especial hecha a mano y firmado, a través de diferentes formas para recibirlo en tu domicilio:

1. en nuestra página de INFRAMUNDO

2. en nuestra librería,

3. llamándonos al 68199872

4. o escribe a enlace@hydra.lat

También te invitamos a adquirir la edición en offset en pre venta a partir del 30 de marzo  que será impresa en junio 2020.

 

 

MICTLÁN. Un ensayo de hauntología fotográfica

Fragmentos del ensayo de Joan Fontcuberta para el fotolibro Mictlán

“…Todo, pues, se marchita, las flores y nosotros, pero como ardid para ganarle tiempo al tiempo recurrimos a las imágenes. Pretendemos que ellas nos trasciendan, aunque sea reduciéndonos a la condición de sashas o zamanis. Por eso atesoramos las imágenes en repositorios y archivos, con esa ilusión de reconocernos en ellas y hacer que cuenten nuestra historia. Pero se trata de una ilusión vana, las pinturas envejecen y se borran, y las fotografías se desvanecen. Todo soporte material resulta a la larga perecedero. El tiempo nos castiga a todos; también castiga a la fotografía.”

 

 

“En mayo de 2019 recorrí diferentes archivos fotográficos mexicanos con el fin de ahondar en mi proyecto Trauma, que consiste en recolectar precisamente imágenes en estado traumático, fotografías enfermas, agónicas, fotografías que sufren algún tipo de trastorno que perturba su función de documento y las inhabilita para seguir “habitando” el archivo. Trauma surge de una investigación sobre el metabolismo de las imágenes: las imágenes no son objetos inertes, sino que desarrollan su propio ciclo vital, en el que nacen, crecen, alcanzan la madurez, luego la senectud y por fin mueren. En lo poético, Trauma nos habla de una tremenda paradoja: si la cámara se comprometió a desempeñarse como dispositivo de memoria ¿qué pasa cuando la fotografía pierde la memoria? Es decir, cuando se vuelve amnésica. Por otra parte, en una etapa de transición a los soportes digitales, la fotografía se desmaterializa y a partir de ahora a su alma ya no la encapsula un cuerpo de película o papel, ya no es físicamente tangible. En esa pérdida, Trauma enarbola el gesto postfotográfico de rendir un homenaje a lo que queda de esa materialidad en trance de desaparecer, al tiempo que despide con nostalgia las ruinas de lo fotográfico. Muchas de esas ruinas recalan en un espacio de almacenaje recluido, que en algunos archivos se conoce familiarmente como “purgatorio”:  es el destino de aquellos materiales infectados, separados de los materiales “sanos” para evitar su contagio. Trauma podría así también entenderse como una acción de purga.”

 

 

“En los textos que sobre el Mictlán nos han llegado, tanto como en el canto citado de Nezahualcóyotl, se avanza el desgarramiento del tiempo, de la memoria y de la finitud que hoy experimentamos ante la tumba de la fotografía: “Ahora, al presente ya os llevó Mictlantecuhtli, ya os puso su asiento, porque todos nosotros iremos allá, y aquel lugar es para todos y es muy ancho, y no habrá más memoria de vos; y ya os fuisteis al lugar obscurísimo que no tiene luz, ni ventanas, ni habéis más de volver a salir de allí, ni tampoco más habéis de tener cuidado y solicitud de vuestra vuelta”, escribe Bernardino de Sahagún en “Historia general de las cosas de la Nueva España”. Encaminados a ese lugar sin luz no habrá más memoria. Tal núcleo argumental articula la presente obra, compuesta de nueve cuadernos que representan los nueve infiernos a atravesar. Cada cuaderno está confeccionado con un soporte de papel sui generis, como cada infierno depara obstáculos específicos que expresan niveles de putrefacción y de tormentos tanatomórficos padecidos por los muertos en su regresión orgánica. Los difuntos se vuelven los descorporizados, los descarnados: despojos de cadáveres. Como las fotografías, las imágenes descarnadas.”

 

 

“Recuperar imágenes para ilustrar creativamente esa travesía que culmina en el Mitclán puede considerarse un acto de resiliencia, un gesto de recuperación lindando el exorcismo. Las imágenes sirven para hacernos pervivir, ya se indicó al principio; pero sirven también para contener nuestros terrores ancestrales: ”Cuando me asalta el pánico, invento una imagen” dijo Goethe. En su oscuridad tenebrosa, esas placas negativas arrancadas al archivo nos hablan de ensoñaciones, pero también de pesadillas que evocan las tinieblas de la muerte, el sufrimiento y el dolor. La resiliencia nos permite sublimar el duelo y revertirlo. Las imágenes degenerativas se vuelven regenerativas. Y en su apariencia descorporizada, en sus carnes cortadas por vientos de obsidiana y en sus corazones devorados por jaguares, canjeamos la información de la sustancia por la biografía de la imagen. Una biografía cruzada de heridas y costuras poco diestras. En lugar de que una fotografía maltrecha devenga inútil y la desechemos, su función se transforma en un mensaje activo: la fotografía deteriorada sobrepasa su condición de mero objeto para actuar como gesto gráfico que desvela una transformación poderosa: la herida pasa de ser un trazo de oscuridad a ser una ventana de luz. La herida pasa a ser el lugar por donde entra la luz. Y las cicatrices nos resultan entonces hermosas porque en ellas reconocemos las andaduras que han curtido nuestra vida. De igual modo reconocemos hermosos surcos que abren la piel de las fotografías, pero que a nosotros han de abrirnos los ojos.”

Joan Fontcuberta

CDMX, marzo de 2020

Fragmentos del ensayo del autor para el fotolibro Mictlán

 

 

Agradecemos el préstamo de materiales para la exposición a: Colección Acevedo-Mansour, Colección de Estudio Fernando Osorio Alarcón, Fototeca Pedro Guerra de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY

Agradecimientos especiales a los archivos donde se han efectuado las fotografías para este libro y exposición:

Fototeca Nacional Pachuca, Mérida Fototeca Pedro Guerra, Fundación Televisa, MAF CDMX

 

Todas las imágenes fueron realizadas con una cámara Sony Alpha R7 IV, lente 90mm

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