Paisajes de bolsillo. 
Notas sobre la recolección del
encuentro e historias no comunes

Daniel Pérez Salvador
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Daniel Pérez Salvador, El viento deseó, de la serie Paisajes de bolsillo, Real de Catorce, San Luis Potosí, México, 2019, Fotografía digital
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Además de los sentidos con los cuales percibimos, somos historias y somos cuerpos que comparten mundo, en este tenor, los demás seres (no humanos) como las plantas, los animales, los desiertos, los mares también hacen historias, trastocan sus corporalidades y perciben las propiedades del mundo que las rodea. Desde una perspectiva crítica y especulativa y al respecto de las fotografías tituladas El viento deseó, Acariciar a la montaña, Y las ramas a las estrellas, La piedra atestiguó, El asombro de la niebla y Por el canto a la tierra de mi autoría, este ensayo planteará notas sobre lo natural, sus agencias y correlaciones con el ser humano en el contexto ambiental de la tercera década del Siglo XXI. 

Las ideas de la bióloga y filósofa feminista Donna Haraway sobre las relaciones «tentaculares» en el mundo, (1) entre seres humanos y no humanos, así como los modos de conocimiento abiertos en las que plantea que no sólo los humanos contamos en la historia del planeta y producimos significado, las preguntas anteriores adquieren sentido en una dimensión poética y simbólica de la relación con la naturaleza. 

El pensamiento de Haraway y el del filósofo francés Bruno Latour coinciden en que la naturaleza no es un objeto inerte o un mero recurso como la ciencia moderna occidental lo concibe sino como una red compleja que entrelaza muchas historias y actores que generan significados. Con esto en mente, el encuadre de El viento deseó está vinculada con la historia del maguey, el viento, la tierra y la nube fotografiadas.  

La imagen muestra un par de nubes, el tallo de una flor de maguey, un cielo abierto y una parte de tierra y hierbas. La composición es centrada, prioriza las formas y el contraste de color, el azul del cielo se yuxtapone con los verdes y amarillos de la hierba como planos. El encuadre es cerrado y detalla una parte de un conjunto mayor (el desierto de Wirikuta). 

La luz mostrada es natural e intensa, lo que provoca un contraste en la escena donde la figura central se realza: un maguey en el ocaso de su vida, cuando del corazón o centro de este emerge el tallo de su flor es un indicio de su próxima marchitación y fin de su ciclo de vida. El ángulo en contrapicada disfraza la manera en cómo se observa la tierra y el cielo juntos, prácticamente en un solo plano. 

Percibo un movimiento en el erigimiento de la flor, una línea de grosor intermedio que se levanta de abajo hacia arriba seguido de la masa de la nube del centro, como un trazo que se interrumpe con el azul del cielo, un gesto pictórico que une dos elementos aparentemente lejanos en su corporalidad, la nube y una flor. 

Llama mi atención ese pequeño contacto o gesto del encuadre porque marca una intimidad entre ajenos. En la imagen, estos elementos se tocan por el aplanamiento óptico de los planos, la relación figura-fondo es cromática, no espacial. Es un encuentro visual, poético y sutil de ambas formas y cuerpos, en el que a pesar de la arrogancia de la nube porque “todo lo ve” desde arriba no se antepone a la terrenalidad de la flor, ninguna se sobrepone a otra; ambas se aprecian de manera individual y en conjunto. Es una analogía de cómo pienso la relación de la naturaleza y el ser humano para dejar de lado el antropocentrismo que implica un poder o dominio sobre ella. Prefiero pensarla de una manera más equitativa en sintonía con el pensamiento simbiótico (2) de Lyn Margullis y Haraway en una búsqueda de no domesticar lo natural.    

Hay una cercanía que me motivó en esta imagen y que está relacionada con el uso de una óptica en específico, un lente angular de 35 mm., que favorece una proximidad física por su ángulo de visión. Fotografiar este espacio natural está ligado con la traducción de la investigadora mexicana Verónica Araiza del término «togetherness» del inglés, que podría traducirse como juntidad y que interpreto no como una necesidad de estar acompañado sino como un deseo de acompañamiento en la experiencia de conocer el universo del que soy parte.

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Daniel Pérez Salvador Y las ramas las estrellas, de la serie Paisajes de bolsillo, Tlaquiltenango, Morelos, México, 2023, Fotografía digital

“Nada se hace a sí mismo, nada es realmente autopoiético o autorganizado” menciona Haraway (2019), el deseo de acompañar y acompañarse tiene que ver con saberse afectante y afectado física, simbólica y/o poéticamente con las distintas otredades.
Así el tronco de la fotografía Y las ramas a las estrellas se extiende hacia la voluntad cazadora de Orión, reconocida en las tres estrellas brillantes que conforman su cinturón y que están posicionadas en la parte superior de la imagen. Desde su ligereza hojal, le muestra al heroico gigante su humilde presencia y tamaño de invierno, exacerbada por el acompañamiento de la maleza y una luz roja que lo emancipa del resto de los arbustos. El árbol, enraizado a la tierra, apunta a desarmar la posición de ataque del que caminó por los mares ofreciéndole una tregua: mirar(se) sin dominio. 

Un propósito cordial y alternativo al de la modernidad occidental que enfatizó la producción del conocimiento cientificista del mundo y que concibió a la naturaleza como algo salvaje en indómito que tiene que conquistarse. Sin embargo, distintos científicos y filósofos como los citados anteriormente (Haraway y Latour), así como Andreas Weber con su Ecología Erótica (3) se encuentra la académica belga Vinciane Despret, en su texto ¿Qué dirían los animales si les hiciéramos las preguntas correctas? cuestiona la visión cartesiana mecanicista de lo no humano, es decir, de lo natural y lo animal. Desde la etología Despret propone que los animales no son únicamente sujetos observables desde la visión científica, sino que también interpretan, negocian, aprenden y transforman con otras especies (incluyéndonos) en las situaciones donde participan. Es decir, poseen formas de agencia. 

Me interesa trasladar el pensamiento de Despret hacia otras formas de vida naturales como las flores, los árboles, los bosques, las montañas y articularlo con lo poético y la especulación desde la fotografía para imaginar escenarios afectivos con lo natural. 

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Daniel Pérez Salvador, La piedra fue testigo, de la serie Paisajes de bolsillo, Volcán Xinantécatl, Estado de México, México, 2023, Fotografía digital

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Daniel Pérez Salvador, El asombro de la niebla, de la serie Paisajes de bolsillo, Volcán Matlalcuéyetl, Tlaxcala, México, 2023, Fotografía digital

La niebla poderosa y rufiante 
Desechó su coraje 
Al asombrarse 
De la rebeldía de los árboles asomarse 

El volcán nada supo 
De la mirada en conjunto 
Que la madera y el follaje mantuvo
Al observador aparentemente oculto 

La fotografía y su aparato son un medio entrometido, indispensable para mi relación con la naturaleza, son el pretexto para acercarme al planeta y lo que está en él, la imagen fotográfica da cuenta no solo de lo vivido, sino de las historias otras, lo que permite experimentar el mundo de una manera más atenta y abierta. 

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Daniel Pérez Salvador, Por el canto a la, tierra, de la serie Paisajes de bolsillo, Aquismón, San Luis Potosí, México, 2022, Fotografía digital

Fotografiar la naturaleza es recolectar vivencias con ella, más allá de su representación, porque contienen y dan sustento a hacer mundo con y no solo hacer mundo de, posibilitan preguntarme qué interdependencias tienen las hojas, los cerros, los volcanes, la niebla, los animales conmigo y los modos de poner atención a lo natural. La fotografía me permite contar su(s) historia(s) a partir de mi historia.

En el contexto ambiental de 2026 me parece oportuno generar esas preguntas, no para pensar la crisis ecológica desde el fatalismo o desde la esperanza desbordada, sino desde la compañía y la responsabilidad, con la asunción del daño que hacemos al planeta y seguir con el problema como plantea Donna Haraway. Reconocernos vulnerables y permitirnos la cortesía en términos de Despret: “La cortesía no es aquí una metáfora moral, sino una práctica relacional concreta. Ser cortés significa reconocer que los animales [y la naturaleza] no son objetos pasivos de observación, sino participantes activos en la situación de investigación. Significa aceptar que ellos [ella] también evalúan, interpretan y responden a la presencia humana”. (2013) p.61 

En ese sentido las fotografías de esta serie se plantean desde una visión poética y especulativa para co-producir historias donde las corporalidades tienen un papel fundamental en las maneras de afectar y ser afectado para aprender en compañía y cuidado mutuo una existencia con y no sólo una existencia en el mundo. 


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Daniel Pérez Salvador , Acariciar la montaña, de la serie Paisajes de bolsillo, Volcán Xinantécatl, Estado de México,, México, 2023, Fotografía digital




NOTAS

(1) Haraway retoma de la académica Eva Hayward el término tentacularidad y lo integra a su propuesta de pensamiento especulativo, desde ahí las relaciones tentaculares conciben la construcción de historias en el mundo donde no sólo intervienen las humanas sino también las no humanas, denotando la interconexión entre seres, historias y saberes. Para indagar más al respecto véase Pensamiento tentacular: Antropoceno, Capitaloceno, Chthuluceno en Haraway, D. (2019) Seguir con el problema, generar parentesco en el Chthuluceno, Bilbao, Consonni.  

(2) La bióloga estadounidense Lynn Margulis propuso la teoría de la simbiogénesis sobre la evolución en la que mencionaba que la vida evoluciona no sólo por competencia y selección natural sino por alianzas biológicas capaces de producir nuevas formas de existencia. A su vez Haraway retoma el pensamiento de Margulis como base biológica y filosófica para pensar la existencia como un fenómeno de co-producción entre especies.

(3)  Véase Weber, A. Matter & Desire. An Erotic Ecology, Vermont, Chelsea Green Publishing.

Referencias Bibliográficas

Araiza Díaz, V. (2020) Reinventar la naturaleza para hacernos cargo del Capitaloceno: la propuesta de Donna Haraway, En Revista Andamios, vol. 18, núm. 46, pp. 413-441, Recuperado de https://andamios.uacm.edu.mx/index.php/andamios/article/view/851. Consultado el 10 de enero de 2026

Despret, V. (2013). Responding Bodies and Partial Affinities in Human–Animal Worlds”. Theory, Culture & Society, 30 (7-8), 51-76

Despret, V. (2018). ¿Qué dirían los animales si les hiciéramos las preguntas correctas? Argentina, Cactus.  

Haraway, D. (2019). Las promesas de los monstruos: una política regeneradora para otros inapropiados/bles, traducción de Elena Casado, En Las promesas de los monstruos. Ensayos sobre ciencia, naturaleza y otros inadaptables. Barcelona: Holobionte.

Haraway, D. (2019) Seguir con el problema, generar parentesco en el Chthuluceno, traducción de Helen Torres, Bilbao, Consonni.  

Latour, B. (2012). Esperando a Gaia. Componer el mundo común mediante las artes y la política, traducción de Silvina Cucchi, En Revista Otra Parte. Núm. 26. Recuperado de: http://www.bruno-latour.fr/sites/default/files/downloads/124-GAIA-SPEAP-SPANISHpdf.pdf Consultado el 7 de enero de 2026.

Weber, A. (2017). Matter and Desire. An Erotic Ecology. White River Junction: Chelsea Green Publishing